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viernes, 21 de junio de 2019

Mensajes de Animo- Dios no se ha olvidado de ti









“¿No se venden cinco pajarillos por dos cuartos? Con todo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Pues aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; más valéis vosotros que muchos pajarillos”.
Lucas 12:6-7 (Reina-Valera 1960)



Hay etapas en la vida que pareciera que nunca van a terminar, momentos difíciles que parecieran que son eternos, pero realmente no lo son.



Y es que cuando estamos pasando por momentos duros, experiencias dolorosas o simplemente desiertos de la vida, pensamos que jamás terminaran, que estarán allí para siempre y que toda la vida seremos victimas de ellos.



Pero realmente no es así, acá en la tierra nada es para siempre, esos momentos de enfermedad difícil pasara, ese estado de ánimo que no te deja dormir tendrá que terminar, ese mal sabor de boca que te dejo esa mala experiencia un día acabara. Todo lo que en este momento piensas que jamás terminara, tiene que terminar.



Yo he pasado por momentos como esos, momentos en los que siento como que fueran eternos, en las que no vemos una y las que vemos siempre son en contra. He llegado a pensar que toda mi vida iba a ser así, pero cuando veo hacia atrás me doy cuenta que lo que en aquel momento para mí era eterno, realmente no lo fue y lo que vino después, siempre fue mejor.



Quizá tu estas experimentando un momento de eso, un episodio que crees que será el retrato final de lo que a tu vida acontecerá, quizá el tiempo te ha hecho creer que eso será para siempre, pero aun cuando tu mente se reusé a creer lo contrario, déjame decirte que no será para siempre, que las cosas van a cambiar.



Quizá estés cansado de escuchar lo mismo, quizá últimamente te lo han repetido varias veces, pero lo que ahora Dios quiere que sepas y no solo que sepas, sino que entiendas y reflexiones en eso es que: ESO TAMBIÉN VA A PASAR, no será para siempre.




Así que ¡Arriba!, ¡Anímate!, porque dentro de un tiempo volverás a ver hacia atrás y te darás cuenta que lo que ahora es un desierto interminable, era nada mas una pequeña isla comparado a la bendición que Dios tenia para ti.




Si yo tuviera que pasar por lo mismo otra vez, pasaría, porque sé que después me espera algo mucho mejor y que esas etapas de mi vida, esos desiertos, esas etapas de anonimato y todo lo que tuve que pasar, solo fueron una escuela para mi carácter, para mi vida y mi relación personal con Dios y que después de ello, Dios me dio la capacidad de comprender muchas cosas, que de no vivirlas por mí mismo, no pudiera ayudar a otros con esas situaciones de la forma que El quería que lo hiciera.




Por tal razón, te animo a que TE LEVANTES, a que sonrías, a que vivas cada día por fe, teniendo tus ojos puestos no en lo que estás viviendo en este momento, sino en lo que Dios tiene más adelante para ti. No veas lo gris del panorama, sino ve al Señor con sus brochas y sus pinturas de colores, a punto de comenzar a dibujar y crear el mejor panorama que podías tener, porque sin duda Dios es muy Detallista y jamás se ha olvidado de ti.




Así que ¡Arriba!, ¡Animo!, ¡No te detengas!, ¡No te des por vencido!, ¡No te rindas!, ¡No sueltes lo que Dios te dio!, ¡No mires atrás!, ¡No te creas incapaz de salir de esta!, ¡Dios hará cosas maravillosas en ti!, ¿Sabes por qué?, porque:



¡DIOS NO SE HA OLVIDADO DE TI!






martes, 18 de junio de 2019

¿Qué dice la Biblia acerca de ser una madre cristiana?










Pregunta: "¿Qué dice la Biblia acerca de ser una madre cristiana?"

Respuesta: El ser una madre, es un papel muy importante que el Señor elige otorgar a muchas mujeres. Se dice que una madre cristiana debe amar a sus hijos (Tito 2:4-5), en parte para que no reproche al Señor y al Salvador cuyo nombre lleva.

Los hijos son un regalo del Señor (Salmo 127:3-5). En Tito 2:4, aparece la palabra griega “phileoteknos” en referencia a las madres que aman a sus hijos. Esta palabra representa una clase especial de “amor materno”. La idea que se desprende de esta palabra es la de “preferir” a nuestros hijos, “cuidar” de ellos, “alimentarlos”, “abrazarlos con amor”, “cubrir sus necesidades”, “entablar una tierna relación” con cada uno como si fuera el único salido de la mano de Dios.

A las madres cristianas se les ordena varias cosas en la palabra de Dios:

Estando disponibles – mañana, tarde y noche (Deuteronomio 6:6-7)

Involucrándose - interactuando, acordando, pensando y procesando la vida juntos (Efesios 6:4)

Enseñándoles – con las Escrituras, el punto de vista bíblico del mundo (Salmo 78:5-6, Deuteronomio 4:10; Efesios 6:4)

Entrenándoles – ayudando al niño a desarrollar sus habilidades y descubrir su potencial (Proverbios 22:6) y sus dones espirituales (Romanos 12:3-8 y 1 Corintios 12)

Disciplinándoles – Enseñándoles en el temor de Dios, señalándoles sus límites en forma consistente, amorosa y firme (Efesios 6:4; Hebreos 12:5-11, Proverbios 13:24, 19:18, 22:15, 23:13-14; 29:15-17)

Nutriéndoles – Proveyendo un ambiente de constante soporte verbal, libertad de fallar, aceptación, afecto y amor incondicional (Tito 2:4; 2 Timoteo 1:7; Efesios 4:29-32, 5:1-2; Gálatas 5:22; 1 Pedro 3:8-9)

Siendo un modelo de integridad – Viviendo lo que enseñes, siendo un modelo mediante el cual un niño pueda aprender, “captando” la esencia de una vida piadosa (Deuteronomio 4:9, 15, 23; Proverbios 10:9, 11:3; Salmo 37:18, 37).

La biblia nunca ordena que todas las mujeres deban ser madres. Sin embargo, dice que aquellas que son bendecidas para ser madres, deben tomar seriamente esa responsabilidad. Las madres tienen un único y crucialmente importante papel en la vida de sus hijos. La maternidad no es un trabajo o tarea desagradable. Así como una madre lleva a su bebé durante el embarazo, y alimenta y cuida de niño durante su infancia, así también las madres juegan un constante papel en las vidas de sus niños, adolescentes y jóvenes adultos, y aún cuando llegan a la edad madura y tienen hijos. Mientras que el papel de la maternidad debe cambiar y desarrollarse, el amor, el cuidado, la educación y el ánimo que da una madre, nunca debe terminar.