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jueves, 30 de mayo de 2013

CONSEJOS DE DIOS PARA TU TRABAJO - 2 - El trabajo es una Obligación






El trabajo es una Obligación
En 2 Tesaloniceses 3:6-12 el apóstol exhorta a los holgazanes y plantea el deber de trabajar. El problema era que algunos de la congregación vivían desordenadamente. ¿Qué hacían? Teniendo la capacidad física y mental para hacerlo, no estaban trabajando (v.11). Pablo dice que la solución es que “trabajando sosegadamente, coman su propio pan”. Y de allí surge la famosa frase tan mencionada: “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”. El trabajo es un deber, es una obligación.
Por medio del trabajo logramos señorear la tierra y ganar nuestro sustento. En otra epístola, Pablo llega a decir que si alguien no provee para los suyos es peor que un incrédulo, incluso ha negado la fe por negarse a proveer el sustento (1Ti 5:8). También se nos dice en Efesios 4:8 que el que hurtaba ya no debe hacerlo sino debe trabajar para compartir con los necesitados. El trabajo es obligatorio si queremos agradar a Dios.
Entonces, el trabajo no es una opción para aquellos que tenemos las facultades físicas y mentales para realizarlo. No estemos buscando maneras para no trabajar. Si tiendes a la pereza y a la vida fácil, debes recordar que el trabajo es una obligación. Dios nos quiere activos, diligentes y productivos.

lunes, 27 de mayo de 2013

CONSEJOS DE DIOS PARA TU TRABAJO - 1 -






El trabajo es una Bendición
Muchas personas creen que el trabajo llegó a la humanidad como una maldición por haber caído en pecado. Esta idea se deriva de una mala interpretación de Génesis 3:17-19. Las palabras “con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra” no significan que antes de la caída no había trabajo, sino más bien, que esta actividad instituida por Dios se tornaría complicada y dificultosa por estar la tierra bajo la maldición del pecado.
De ninguna manera podemos concluir que hoy trabajamos por causa del pecado. De hecho, la Biblia nos presenta que el trabajador por excelencia es Dios mismo (Ge 1). Dios no es ningún holgazán, perezoso y desobligado. Jesús dijo: “Mi padre hasta ahora trabaja” (Jn 5:17).
La Biblia también nos aclara que Dios puso a Adán, Su imagen, en el huerto del Edén para que trabajara (Ge 2:15). Adán no estaba en un centro vacacional en el Edén, estaba trabajando. Como vemos, el trabajo ya existía aun antes de la caída.
Por supuesto, la caída vino a complicar las cosas. Ahora nos esforzamos y el sudor corre por nuestros rostros, pero logramos muy poco. La tierra fue maldita por el pecado y esclavizada a la futilidad. Pero espera su liberación cuando los hijos de Dios sean manifestados (Ro 8:19-21).
Entonces, no veamos el trabajo como una maldición, sino más bien, como una bendición. Es el plan de Dios para las vidas de sus imágenes. Cuando trabajamos estamos reflejando a nuestro Padre que también trabaja.

jueves, 23 de mayo de 2013

Palabras de Animo - Los Momentos Difíciles No Son Eternos








Cuando todo salga mal y ya intentaste todas las alternativas, no te desesperes… Dios proveerá de una solución.
EL ES UN DIOS FIEL Y TE GUARDARÁ DE TODO MAL.
¡Los momentos difíciles no son eternos!
Son como tempestades, sólo duran un momento.
Mira hacia atrás y ve cuantas cosas peores ya pasaste y superaste.
Marcos 4:39 – 40
Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma.
Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
Salmos 65:7
el que calma el rugido de los mares, el estruendo de las olas, y el tumulto de los pueblos.
Salmos 89:9
Tú dominas la soberbia del mar; cuando sus olas se levantan, tú las calmas.
Salmos 107:29
Cambió la tempestad en calma y las olas del mar callaron.
Mateo 8:26
Y El les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados, hombres de poca fe? Entonces se levantó, reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.
Lucas 8:25
Y El les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun a los vientos y al agua manda y le obedecen?

viernes, 17 de mayo de 2013

Preguntas y respuestas sobre el matrimonio







"PARA QUE SATANÁS NO GANE VENTAJA ALGUNA SOBRE NOSOTROS; PUES NO IGNORAMOS SUS MAQUINACIONES" (2 Corintios 2:11)
Miremos a unos cuantos asuntos que tienen que ver con el matrimonio, porque la verdad es que pasamos más tiempo en casa con nuestro cónyuge que en la iglesia. Para vivir en armonía con Dios y tu esposo/a has de entender claramente dos cosas:
Primero: El matrimonio es instituido y apoyado por Dios. Él dijo: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él" (Génesis 2:18). Bromeando, alguien comentó: "En el día de la boda, todas las parejas son felices; ¡es el vivir juntos lo que causa todos los problemas después!" Una mujer le dijo a su consejero: "Nos divorciamos por razones religiosas. Mi marido dice que es Dios, ¡y yo digo que no!".
Puedes reírte, pero cuando te casas con alguien, lo haces incluyendo todas sus experiencias. Cada uno trae sus "maletas" llenas de ellas. A menos que soluciones qué guardar y qué tirar, pronto se podría crear un gran problema.
Segundo: El diablo ha convertido al matrimonio en uno de sus primeros objetivos. Le encanta promover división y contienda entre las parejas. La Palabra de Dios dice: "para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones" (2 Corintios 2:11). El plan de Dios para tu relación es fortaleza y armonía, no disensión y confusión. Quiere ayudarte a construir una unión firme y amorosa que le glorifique. Para llevarlo a cabo con éxito, ¡tenéis que decidiros que Él sea Señor en cada área de vuestra relación!
"SI OYEREIS HOY SU VOZ, NO ENDUREZCÁIS VUESTROS CORAZONES" (Hebreos 4:7b)
Pregunta 1: Mi cónyuge se empeña en resucitar mi pasado; ¿qué puedo hacer?
La Biblia dice: "De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros" (Colosenses 3:13b). Cuando has sido herido, es fácil reaccionar en la carne en vez de responder en el Espíritu. Recuerda, perdonar es una decisión, pero tener confianza cuando ha sido destruida es un proceso; lleva tiempo reconstruirla. Cuando estás sentado en una silla y se rompe, no te enfadas con ella ni le guardas rencor, sólo que a la hora de sentarte en ella otra vez, lo harás con más precaución.
A menudo, los hombres y las mujeres perciben la confianza de modo distinto. Cuando una mujer ha sido herida, su marido puede pensar que una disculpa debería ser suficiente como para que, inmediatamente, ella confíe en él de nuevo y que siga adelante. Pues, no es así. Dos cosas tienen que ocurrir primero: (1) ¡Caballero, usted debe reconocer lo que ha hecho! No le digas a tu esposa: "Olvídalo, ¡y ya está!". Valora sus sentimientos, aun cuando ella actuara como si no lo quisiera. Reconoce su dolor. ¿Por qué? Porque cuando otros quitan importancia a algo que a nosotras nos duele, eso hace que nos enfadamos más. Sólo cuando nos sentimos comprendidas es cuando nuestras heridas empiezan a sanar; (2) ¡Señora, usted debe asegurarse de que la amargura no entre sin ser apercibida! ¿Que cómo hacerlo? Pues, rehusando estar "destrozada" más tiempo del necesario, y permitiendo que Dios cure tu corazón, restaurando tu amor.
Recordad: "Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones" (Hebr. 4:7b). Cuando Dios te da la gracia para que el dolor desaparezca, ¡recíbela!
".DAVID SE LEVANTÓ., SE LAVÓ., CAMBIÓ SUS ROPAS., Y COMIÓ. Y LE DIJERON SUS SIERVOS: ¿QUÉ ES ESTO LO QUE HAS HECHO?" (2 Samuel 12:20,21)
Pregunta 2: ¿Cómo puede ser que frente a una pérdida mortal, los hombres reaccionan - aparentemente - de una manera tan distinta a como lo hacen las mujeres?
Después de la muerte del niño que tuvo con Betsabé, David "se levantó..., se lavó..., cambió sus ropas., y comió. Y le dijeron sus siervos: ¿Qué es esto lo que has hecho? Por el niño, viviendo aún, ayunabas y llorabas; y muerto él, te levantaste y comiste pan" (2 Samuel 12:20,21). ¿Por qué, antes de que muriera el bebé, se lamentó David de una manera más intensa que después? Pues porque aunque los hombres se aflijan mucho, no lo suelen hacer tanto tiempo como las mujeres; una vez que algo ha terminado, tienden a recuperarse más deprisa. Esto puede causar problemas en un matrimonio. Muchas veces, los hombres no entienden realmente por qué sus esposas no pueden aceptar que lo que pasó, ya pasó, y que hay que seguir adelante. Escucha la lógica de David: "Viviendo aún el niño, yo ayunaba y lloraba, diciendo: ¿Quién sabe si Dios tendrá compasión de mí, y vivirá el niño? Mas ahora que ha muerto, ¿para qué he de ayunar? ¿Podré yo hacerle volver? ...él no volverá a mí" (2 Samuel 12:22,23). La Biblia dice que Dios ".nos consuela., para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación" (2 Corintios 1:4). El paso siguiente de David fue crucial. Él ".consoló. a Betsabé" (2 Samuel 12:24). Observa que él no preguntó: "¿Qué te pasa? ¿Cuándo te vas a reponer de esto?" No, reconoció que, incluso cuando él estaba empezando a recuperarse, su esposa todavía estaba sufriendo. La realidad es que el proceso de sanidad va más deprisa cuando empiezas a identificarte y a consolar a tu compañero/a.
"HE APRENDIDO A CONTENTARME, CUALQUIERA QUE SEA MI SITUACIÓN" (Filipenses 4:11b)
Pregunta 3: Mi esposo es un buen trabajador, pero acaba de perder el empleo. ¿Cuál es la mejor manera de pasar por esta situación de incertidumbre económica?
Primero: Recuerda que sólo se trata de un tiempo pasajero. Lo importante ahora es cuidar tu actitud mientras esperas que las cosas cambien. A menos que él fuera perezoso o un despreocupado total, tu marido ya se siente mal o inferior porque no puede proveer para su familia. Ya sabe que los niños necesitan zapatos, que las facturas se están acumulando, y que estás cansada de comer hamburguesas y espaguetis. ¡No sigas recordándoselo!
Segundo: Ahora es el tiempo de apoyarle y de fortalecer su ego, no de debilitarlo. "¿Cómo?", preguntarás. Examinándote a ti misma: ¿Me estoy quejando siempre? ¿Lo machaco recordándole las cosas que no tenemos? ¿Deseo cosas que están ahora mismo más allá de nuestro alcance? ¿Pongo "mi granito de arena" para reducir gastos y hacer que de alguna manera nos llegue el dinero? ¿O estoy malgastándolo en cosas que no son esenciales, comprando cada día en el centro comercial, y queriendo salir a cenar cada noche?".
Tercero: Ahora no es el mejor momento de recordar a tu marido que tu hermano compró un coche nuevo ¡o que vuestro amigo acaba de adquirir una casa grande! Ahora hay que practicar lo que Pablo decía: "he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación" (Filipenses 4:11b).
No lo olvides: este mal momento pasará también, pero cómo lo lleváis decidirá si vuestra relación sale del bache más débil o más fuerte.
"SI DOS DE VOSOTROS SE PUSIEREN DE ACUERDO. ACERCA DE CUALQUIER COSA QUE PIDIEREN, LES SERÁ HECHO." (Mateo 18:19)
Pregunta: ¡Socorro! Mi esposa es una terrible ama de casa. ¿Qué puedo hacer?
Respuesta: Aunque el cuidado del hogar ha sido históricamente una tarea de la mujer, los papeles han cambiado. Las necesidades económicas pueden determinar ahora que ambos trabajen fuera. En muchos momentos el marido ayuda a llevar la casa. Eso no es ni bueno ni malo; lo importante es que os aseguráis de que ambos estéis de acuerdo en vuestras expectativas. ¡Las complicaciones surgen cuando tú esperas una cosa y tu esposa otra! Aquí tienes unas cuantas sugerencias para ayudarnos: (1) No tratéis de solucionar los problemas cuando estéis enfadados; esperad hasta que estéis calmados. Escuchas: ".todo hombre [o mujer] sea pronto para oír, tardo para hablar...; .la ira... no obra la justicia de Dios" (Santiago 1:19,20). Cuando las emociones se desbocan, en vez de solucionar las cosas, ¡acaban poniéndose peor! (2) Buscad un punto medio. Reconoce que lo que es importante para ti, puede que no lo sea para tu cónyuge. Quizás tampoco lo fue para ti antes. Por tanto, deja que pase el tiempo.(3) Aprended a "negociar", o os frustraréis siempre. Buscad soluciones en las que ambas partes salgan ganando. Eso puede significar lavar los platos o ayudar a acostar a los niños para que después podáis pasar más tiempo juntos. Eso implica que ambos debéis poner algo de vuestra parte. (4) Orad juntos, y el uno por el otro. Es la cosa más importante que podéis hacer, porque Jesús dice que: "si dos de vosotros se pusieren de acuerdo. acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho." (Mateo 18:19).
"CONFUNDAMOS SU LENGUA, PARA QUE NINGUNO ENTIENDA EL HABLA DE SU COMPAÑERO" (Génesis 11:7)
Pregunta: ¿Por qué los hombres y las mujeres hablan un lenguaje diferente?
Porque el matrimonio es bilingüe, ¡y sin intérprete! Los hombres tienden a menudo a expresarse de modo físico, mientras que las mujeres lo hacen hablando. A veces la memoria que tiene la esposa para recordar los detalles puede hacer que el marido se pregunte si está perdiendo sus facultades mentales.
Cuando no os comprendéis, es posible que os dé la sensación que estáis viviendo en la Torre de Babel. Entonces fue cuando: (a) Las familias se dividieron porque no podían entenderse; (b) Todo progreso se detuvo y reinó la confusión. Antes de que eso os suceda, considerad estos consejos para comunicaros mejor: (1) Empieza por pedir a tu cónyuge que comparta contigo por qué hace lo que hace, y dice lo que dice. Observa la manera que tiene de comunicarse contigo e intenta explicarle cómo lo haces tú. Es posible que digas una cosa, y sea entendida de otra manera. (2) Generalmente, los hombres no suelen enfrentarse; así que, no arrincones a tu marido, interrogándole. Salomón dice: "Mejor es estar en un rincón del terrado, que con mujer rencillosa en casa espaciosa" (Proverbios 25:24). ¡Te sorprenderías saber cuántos "machos", siendo hombres macizos, son acobardados por "frágiles" mujeres que sólo pesan unos 50 kilos! (3) La Biblia dice: "Dios. llama las cosas que no son, como si fuesen" (Romanos 4:17b). El amor que planeas mostrar a tu cónyuge para cuando haya cambiado, muéstraselo ahora, y observa cómo tu sueño se hace realidad. Recuerda que Dios puede transformar tu "Torre de Babel" en un hogar lleno de amor y muy unido. Pídaselo al Señor, ¡y Él te ayudará a que sea una realidad!
"CADA UNO EN EL ESTADO EN QUE FUE LLAMADO, EN ÉL SE QUEDE. NO TE DÉ CUIDADO [NO TE PREOCUPES POR ELLO]." (1 Corintios 7:20,21)
Pregunta: Soy una persona atractiva y soltera. ¿Por qué no puedo encontrar pareja?
Respuesta: Cuando Dios creó a Eva, la diseñó específicamente para Adán. La Biblia dice que el Señor ".la trajo al hombre. Dijo entonces Adán: Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne" (Génesis 2: 22b,23). Cuando en su tiempo Dios te envíe a la persona adecuada, se hará realidad una unión espiritual. Cuando trates de ir por delante de Él, sólo acabarás con pesares y recriminaciones.
Cuando Dios miró a través de la eternidad, te vio. ¡Sí, a ti! Te dio ciertos rasgos y habilidades que te hacen único. Él supo exactamente a quién necesitarías ayudar para cumplir sus propósitos y a desarrollar los dones que te ha dado. Hasta que eso ocurra, no lo olvides, ¡Él es tu Compañero espiritual! Te ha estado cuidando todo el tiempo: protegiéndote, abriéndote puertas, dirigiendo tus pasos. ¿De acuerdo? Por consiguiente, cuida cómo le tratas. Si no puedes mantener tu compromiso con Él, es dudoso que lo puedas mantener con otra persona. Pablo dice: "Cada uno en el estado en que fue llamado, en él se quede. No te dé cuidado [no te preocupes por ello]." (1 Corintios 7:20,21). Deja de luchar contra tu soltería. Usa este tiempo para desarrollar tu relación con el Señor.
Nunca olvides que la historia de la humanidad cambió a través de una chica soltera llamada María. Cuando confías en el tiempo de Dios, ¡siempre te envía lo mejor en el momento adecuado!


martes, 14 de mayo de 2013

Porque nada hay imposible para Dios.








Porque nada hay imposible para Dios. 

LUCAS 1:37

Si puedes creer, al que cree todo le es posible. MARCOS 9:23

Cuando mi hermana quedó embarazada, tuvimos muchas experiencias profundas con Dios. A los cuatro meses de embarazo, tuvo amenaza de aborto. El resto de su embarazo lo pasó acostada. Cuando casi se cumplía el tiempo para dar a luz tuvieron que hacerle una cesárea, ya que debido al sufrimiento fetal, el bebé agonizaba. Debido al parto difícil, el bebé tuvo problemas respiratorios, del corazón e intestinales. Lo conectaron a varias máquinas. A los ocho días de nacido ya había sido intervenido dos veces y a la tercera vez se acabaron las esperanzas. El dictamen médico era que ya nada se podía hacer.

En estas circunstancias aprendimos dos cosas. Primero, que si perdíamos la fe, perdíamos la batalla y segundo, que Dios es quien da el dictamen final. Hoy, Juan, ese bebé a punto de morir tiene cuatro años y ministra en la alabanza con una guitarra de juguete, cantando con amor. Hemos aprendido a creer en milagros porque con Dios todo es posible.

Pensamiento: Dios hace lo imposible, posible.

domingo, 12 de mayo de 2013

Cincuenta promesas para el matrimonio











"A LOS QUE ESTÁN UNIDOS EN MATRIMONIO, MANDO" (1 Corintios 7:10)

(1) Empezar el día con un beso.
 (2) Llevar puesto el anillo de casados.
 (3) Salir juntos al menos una vez a la semana.
 (4) Aceptar las diferencias entre ambos
. (5) Ser educados.
 (6) Ser tiernos.
(7) Hacerse regalos.
 (8) Sonreír con frecuencia.
 (9) Contacto.
(10) Compartir cada cual sus sueños.
(11) Elegir una canción que sea "vuestra canción".
(12) Dar masajes en la espalda.
 (13) Reírse juntos.
(14) Mandar una tarjeta sin un motivo especial.
 (15) Hacer lo que la otra persona quiere antes de que lo pida.
(16) Escuchar atentamente.
 (17) Animarse mutuamente.
 (18) Hacerlo a su manera.
 (19) Conocer sus necesidades.
 (20) Preparar el desayuno.
 (21) Hacer cumplidos por lo menos dos veces al día.
 (22) Llamarse a lo largo del día.
 (23) Llevar un ritmo más tranquilo.
(24) Tomarse de la mano.
 (25) Abrazarse.
(26) Preguntar la opinión de la otra persona.
 (27) Demostrar respeto.
(28) Saludarse al llegar a casa.
 (29) Procurar tener buen aspecto.
 (30) Guiñarse el ojo.
 (31) Celebrar los cumpleaños a lo grande.
 (32) Disculparse.
(33) Perdonar rápidamente.
 (34) Preparar una escapada romántica.
(35) Preguntar: "¿Qué puedo hacer para hacerte más feliz?".
 (36) Ser positivo.
 (37) Ser amable.
 (38) Ser vulnerable.
 (39) Responder rápidamente a las peticiones.
 (40) Hablar de vuestro amor.
 (41) Recordar los mejores momentos juntos.
 (42) Tratar a los amigos y familiares de cada uno con cortesía.
 (43) Mandar flores en días especiales, o sin ningún motivo.
(44) Admitir las equivocaciones.
(45) Ser sensibles a los deseos sexuales de cada uno.
 (46) Pedir ayuda a otros cuando sea necesario.
(47) Contemplar atardeceres juntos.
 (48) Decir con frecuencia: "Te quiero".
 (49) Terminar el día con un abrazo.
 (50) Orar el uno por el otro diariamente.

jueves, 9 de mayo de 2013

CONSEJOS DE DIOS PARA EL AMOR Y MATRIMONIO- Disfruta de tu matrimonio









"HONROSO SEA EN TODOS EL MATRIMONIO, Y EL LECHO SIN MANCILLA..." (Hebreos 13:4)
Durante el desayuno, una mujer le preguntó a su marido: "Si yo muero, ¿te volverás a casar?". "Probablemente", respondió el marido. "¿Viviría ella en nuestra casa, dormiría en nuestra cama y usaría mi equipo de golf?". "No" respondió él, "¡ella es zurda!". El amor puede ser ciego, ¡pero el matrimonio realmente te abre los ojos! De hecho, hay momentos en cada matrimonio en los que tienes que "apretar los dientes", pedir paciencia, y recordar tu compromiso delante de Dios. Sin embargo, hay muchas razones para disfrutar de tu matrimonio. Aquí tienes cinco:
(1) "Afiliación" exclusiva. Cuando "honr(oso)as el matrimonio, y el lecho sin mancilla..." (Hebreos 13:4), disfrutas de todos los privilegios de un "club" de sólo dos miembros. Piensa por un momento: ¿Quién conoce tus gustos, desagrados, alegrías y penas mejor que tu pareja? Esto es lo que os mantiene juntos.
(2) Doble enriquecimiento. Dios dijo: "Goza de la vida con la mujer [¡o el hombre!] que amas..." (Eclesiastés 9:9). Recapacita: ¿para qué sirve el éxito si no tienes a nadie con quien compartirlo?
(3) Fuerza en la unión. Recuerda: "A uno que prevalece contra otro, dos lo resisten..." (Eclesiastés 4:12). Dos personas en una relación sólida: "Mejor son dos que uno..." (Eclesiastés 4:9).
(4) Alguien en quien apoyarte. La Biblia dice: "...si [alguien] cae(n), el uno levantará a su compañero..." (Eclesiastés 4:10). En un buen matrimonio, cuando uno de los dos está cansado por la lucha diaria, el otro puede sustituirle temporalmente.
(5) Un objetivo más alto. El matrimonio no tiene que ver sólo con el final de la soledad; desde la perspectiva de Dios también es ser un ejemplo al mundo del amor que Él tiene por su pueblo. Así que, ¡disfruta de tu matrimonio!
Publicados en "La Palabra Para Hoy", escrito por Bob y Debbie Gass, con la colaboración de Ruth Gass Halliday


jueves, 2 de mayo de 2013

Consejos para el matrimonio



Consejos para el matrimonio





Manteniendo las “líneas” abiertas

“EL AMOR... TODO LO ESPERA...” (1 Corintios 13:4,7b)
Cualquier buen consejero te diría que el matrimonio es un proceso de ajuste a cosas que son imposibles prever. Y una buena comunicación es crucial. Es muy importante:
(1) Hablarte a ti mismo antes de hablar con tu cónyuge. Antes de sacar el “lanzallamas”, pregúntate a ti mismo si el miedo, el estrés o la preocupación es el causante de la reacción de tu pareja. ¿De veras ha tratado de herirte deliberadamente? ¿Te molesta más que antes porque te sientes inseguro/a o despreciado/a? ¿No podría ser que estés malinterpretando o exagerando el problema? Si identificas tus sentimientos, eso te ayudará a comunicarte con más calma y con más claridad;
(2) Reajusta tus expectativas. Tenemos el derecho a esperar que nuestro/a esposo/a nos ame, nos respete y nos sea fiel. Pero algunas otras expectativas son irreales, por ejemplo: esperar que él/ella haga ciertas cosas que tú nunca hiciste. Pablo dijo: “el amor... todo lo espera...” (1 Corintios 13:4,7b);
(3) Sé honesto referente a cuestiones de confianza. Es mejor ser sincero que dejar que las cosas se acumulen. No es malo admitir que algunos días estás más apurado/a que otros. Por ejemplo, el Dr. Gary Oliver dijo: “Si una mujer está preocupada cada vez que su marido llega tarde a casa por temer que haya tenido una aventura amorosa, está bien decir: ‘Sé que es absurdo, pero es que estoy pasando un mal día’”. Esta clase de honestidad fortalecerá vuestra relación.
Chuck Swindoll escribió: “Aunque estés realmente comprometido con tu cónyuge, habrá momentos de tensión, lágrimas, miedos, peleas, desacuerdos e impaciencia, pero la buena noticia es: con Cristo viviendo en ti y la Biblia como tu consejera, ningún conflicto quedará sin tener solución”. Los matrimonios enfrentan desafíos únicos que a veces implican revisar lo que no funciona para poder descubrir lo que sí funciona. Aquí tienes tres consejos para la construcción de un buen matrimonio:
(1) Nunca recurras a las amenazas. La palabra ‘divorcio’ puede surgir inesperadamente; no la uses. De hecho, ¡ni la pienses! Las amenazas sólo consiguen que tu pareja se sienta insegura y se ponga a la defensiva. Como resultado, no te puede prestar atención y, al final, no se resuelve nada. Jesús dijo: “...de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta...” (Mateo 12:36). Así que antes de que “te vayas de la lengua”, considera las consecuencias. Tómate un tiempo para calmarte y para pensar con cordura;
(2) Abandona la carga de contactos anteriores. Pablo dijo: “El amor... todo lo cree, todo lo espera...” (1 Corintios 13:4,7b). No está bien “poner a prueba” a tu esposo/a una y otra vez; deja los “muertos enterrados”. No asumas que los problemas que tenías en otras relaciones van a repetirse, porque no lo harán si eres comunicativo y estás madurando;
(3) Usa tus palabras de manera suave y dulce, porque quizás tengas que “comértelas”. Cada vez que pienses algo agradable de tu cónyuge, díselo. Y si es recíproco, acéptalo con agrado. Recuerda, las palabras mordaces ocasionan heridas que ni el mejor médico del mundo puede curar, pero la “...respuesta suave aplaca la ira...” (Proverbios 15:1).