Bucador Google

Búsqueda personalizada

Buscar en este blog

lunes, 9 de noviembre de 2015

Los adolescentes, el noviazgo y los tiempos





Una reflexión para este día del amor y la amistad. Muchas inquietudes se han levantado sobre el noviazgo, en cuanto al concepto, la edad, la selección. Los mismos líderes no saben cómo responder a sus jóvenes cuando son interrogados por ellos.
Los adolescentes, el noviazgo y los tiempos
Entrevista a Daniel P. Rota (38), casado, tres hijas. Médico siquiatra y especialista en medicina infanto-juvenil. Director de un centro cristiano de adolescentes por 20 años. Consejero especializado en problemas matrimoniales. Conferencista asociado de Desarrollo Cristiano.
- ¿Cuál es el concepto filosófico del noviazgo? ¿Qué se entiende en verdad, por tal cosa?
Creo que es una elección más, dentro de las elecciones que debe hacerse en la vida. Un período donde uno conoce a una persona y decide que sea su compañera o su compañero para toda la vida. No encontramos mucho en la Biblia sobre noviazgo, sí sobre matrimonio, pero no hay una teología acerca del noviazgo. Personalmente lo considero como una relación de acercamiento hacia otra persona para evaluarla de una manera más profunda y concienzuda, a fin de ver si es con quien compartiremos toda nuestra vida.
- ¿Cuál es la mejor edad para que los jóvenes empiecen a pensar en su noviazgo?
La vida es muy distinta cuando uno es adulto. Luego de las transformaciones, es posible que nos encontremos en pareja con otra persona y no con la que creímos conocer tres años antes.
Creo que desde niño. Uno tiene que encontrarse con el tema de su futura pareja desde pequeño. La conducta que van a tener en el noviazgo y cómo enfrentar el tema debe ser conversación familiar, con los padres, a medida que la persona comienza a «encontrarse» con el mundo del cual forma parte. Ahora bien, en cuanto a ponerse de novio, yo sugiero utilizar la adolescencia para conocer muchas amistades del sexo puesto, para lograr una vida social expansiva y así poder ir viendo distintos temperamentos y caracteres. De esta forma podrá elegir de una manera más correcta después del período de la adolescencia.
- ¿A qué se refiere «conocer muchas personas del sexo opuesto»?
Conocer a nivel amistad, a nivel grupal, en grupos sociales; no tanto a nivel individual, donde alguien se separa y sale solo con una persona; eso sería aislarse del grupo. Considero que la adolescencia es especial para estar en grupo, para formar parte de un buen grupo. Uno debe salir del grupo familiar y pasar a uno social. Entonces sí, después, se podrán asumir roles adultos. La adolescencia es la etapa de transición, a nivel grupal. Cuando hablo de conocer me refiero a grupos de chicas y de chicos, conocer distintos estilos y formas de encarar una diversión, ir a campamentos, visitar otros grupos cristianos en otras iglesias y de esta forma ir ampliando nuestra visión, con distintas características y formas de ser. Esto nos dará un enriquecimiento a nosotros y un mayor panorama en cuanto a la elección futura de nuestra pareja.
- ¿A qué se refiere con «una vida social expansiva»?
Que el joven pueda tener salidas sociales y recreativas, pueda tener una vida devocional y de servicio al Señor no en forma aislada, sino grupal, a través de grupos de evangelismo, campamentos, grupos musicales, de teatro o grupos de deportes. Por supuesto que esto depende de la aptitud, habilidad y el don que cada jovencito tenga.
- Hay un tema con muchas opiniones. En la suya, ¿a qué edad termina la adolescencia?
En esta, nuestra sociedad occidental, consideramos que la edad de finalización de la adolescencia ronda entre los 18 y 19 años.
- ¿Recién ahí piensa que un joven debería empezar a buscar su pareja?
Sí. O quizás ir empezando a decidirse sobre las que tiene en vista.
- ¿Cuál es el problema de empezar demasiado temprano con una pareja?
El problema, evidentemente, es de tipo madurativo. No se sabe cómo va a ser realmente un adulto si uno lo analiza en la etapa de su adolescencia. La adolescencia es una etapa de cambio, de transformación, donde todo lo emocional está «a flor de piel»; todo lo instintivo, así como el carácter, se va transformando y va cambiando también la visión que se tiene sobre las cosas. Es cuando se van perfilando las metas y proyectos más permanentes, van terminando también los estudios y se va afianzando en una profesión o en una tarea de tipo ocupacional. A esa edad uno va teniendo un mejor panorama de quién es la otra persona. Pienso que en esta etapa de transición se van dando muchas cosas y se van sedimentando quién va a ser la persona adulta en el futuro. La vida es muy distinta cuando uno es adulto. Luego de las transformaciones, es posible que nos encontremos en pareja con otra persona y no con la que creímos conocer tres años antes. Como dije antes, la adolescencia es una etapa de transformación, donde va adquiriendo su identidad. A veces tenemos ejemplos de personas que en su adolescencia eran terribles, pero sin embargo pasan esos años de locura adolescente y entran a perfilar una personalidad más madura, más sólida, firme, y de ahí en más uno ya tiene una visión más clara de quién es esa persona.
- ¿Cuáles son las cosas que los adolescentes suelen tener en cuenta para formar una pareja?
Muchas; se ve como importante la figura de la pareja, el aspecto externo, como viste, si está a la moda o no, si dentro del grupo es una persona céntrica, líder, simpática. Esto haría que si uno se pone de novio/a con esta persona, lograría una aceptación grupal pronta, rápida, teniendo alguien al lado que les aumenta su propia autoestima. Lamentablemente, son visiones parciales en las que se fija el adolescente para ponerse de novio. Algunos inclusive llegan hasta visiones de interés personal, si tiene o no una buena posición, o un automóvil para poder salir; son visiones parciales que no van a la real esencia de la persona.
- ¿Y cuáles son las cosas que ellos deberían ver y que les cuesta por su edad?
Creo una cosa importante es la familia; mirar quiénes son sus padres puede ser algo como para comenzar. Esto no marca, necesariamente, lo que será el hijo; muchas veces vemos que no hay un correlato entre padres e hijos, pero sí sería muy importante la visión de la familia. También la visión de cuáles son las metas, las expectativas, el proyecto que el jovencito/a tenga en su vida, qué es lo que quiere hacer. Analizarlo en cuanto al servicio, a la iglesia, si es una persona activa, si es una persona con dones que se preocupa por el Señor, si tiene una vida devocional individual buena, una vida cristiana activa y rica. Por supuesto que todo esto se conoce a través del diálogo, a través de la conversación. Se debe profundizar el diálogo y el intercambio de pensamientos, ideas, juicios, y no sólo mantener conversaciones superficiales sobre cualquier cosa; la única forma de conocer al otro es a través de escucharlo, hablar y tratar de entenderlo.
- ¿Es válida la amistad entre un hombre y una mujer sin ser necesariamente una pareja?
Lo veo difícil. Considero la amistad a nivel grupal. Considero que la amistad entre un hombre y una mujer, un jovencito y una jovencita, es siempre más que nada a nivel grupal y espasmódica; es decir, tienen un contacto por un tiempo quizás. Salen un día y charlan, pero después se separan y tienen contactos con otros; pero no una amistad perdurable y duradera entre un varón y una mujer que solamente se mantenga así a nivel de amistad. Creo que esto podría terminar en un noviazgo o que, en realidad, se están cubriendo otros tipos de necesidades y no una amistad realmente genuina. Le cuento una experiencia: Una vez a un líder de cierta iglesia se le ocurrió hacer parejas para oración en un grupo de adolescentes. Dividió a los jóvenes de a dos (un muchacho y una chica) para orar juntos por sus necesidades. Los dividió así, al azar, pensando que eso sería provechoso para la formación de amistades. Por supuesto, cuando el muchacho y la chica comenzaron a compartir sus necesidades espirituales y a orar juntos al Señor, en algunos casos empezaron a intercambiarse emociones y sensaciones; en otros llegaron a peleas y discusiones, pero no hubo nada que continuara de la forma que el líder había esperado.
- Además de haber sido, obviamente, adolescente, joven, novio, usted tiene cerca de veinte años de trabajo con jovencitos, novios y parejas. ¿Qué opina de los adolescentes que ya van por su segundo, tercero o cuarto noviazgo?
Pienso que puede haber, inconscientemente, temor a formalizar una pareja, temor a decidirse y equivocarse, o una inmadurez con respecto al tema, pensando que no es la etapa previa al matrimonio sino «un juego más» de la vida. Cuando hay un cambio de parejas muy rápido, donde uno tiene una relación y al poco tiempo otra, no lo vería como algo muy natural. Pienso que una persona, cuando encara un noviazgo, tiene que evaluar que, en cierto porcentaje de posibilidades, esa relación debería llegar a concretarse en un matrimonio. No necesariamente todo noviazgo tiene que terminar en casamiento; es un tiempo de estudio y preparación. Si en el tránsito de ese noviazgo se aprecia que la relación no va, que la pareja no es la indicada para compartir su vida, no hay ningún problema de romper ese noviazgo. Pero cuando son muchos y frecuentes los noviazgos y no se formalizan entonces creo que hay algún problema.
¿Cuáles son los daños que esas personas se hacen a sí mismas y ocasionan a otros?
En primer lugar, hay daño hacia la otra persona; entusiasman e ilusionan a una persona. Muchas veces pueden dañar los sentimientos de una manera ingenua. La otra persona inicia esa relación pensando que es querida y correspondida por el otro y después todo se termina. Puede haber un daño emocional grande e inclusive un daño espiritual, un enfriamiento espiritual o un cuestionamiento hacia Dios, de por qué pasan estas cosas. Por otro lado, hay un daño al «prestigio» de la otra persona, ya que un nuevo novio o novia debe muchas veces luchar con los recuerdos y celos hacia romances anteriores. Pero hay un daño grande que se hace la persona misma. Es el daño de ejercitarse en relaciones sentimentales que están malformadas en su esencia. Esto le traerá consecuencias en el futuro cuando quiera una vida correctamente orientada.
¿Cuáles son los peligros de comenzar un noviazgo demasiado joven?
En esto veo tres peligros:
- Por un lado está el de los noviazgos prolongados, los que generalmente terminan con mucha tentación en la búsqueda de la intimidad sexual y el serio peligro de pecar fornicando. Esto es muy serio y mucho más común de lo que parece en realidad.
- Por otro lado está el peligro del aislamiento. Cuando una pareja comienza un noviazgo demasiado joven, los dos terminan aislados del resto y no aprovechan de otras áreas de su vida de adolescentes por atender su noviazgo. Pierden relación grupal y la oportunidad de hacer otras cosas que no podrán realizar nunca más en la vida.
- El tercer peligro es que se casen demasiado jóvenes, cuando todavía no han terminado el tiempo de formación. Como anticipan su relación en pareja se exponen a concretar su matrimonio sin haber terminado antes de orientarse sobre varias cosas de la vida. Por ejemplo, en muchos el afán de casarse de una vez por todas los hace subestimar una formación académica, profesional. Cuando se es adolescente, como dije al principio, los elementos de juicio son mucho más superficiales.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Como Mantener Vivo el Amor dentro de las Familias Fracturadas






La foto de la familia, cuelga sobre la chimenea: padres, hijos y abuelos. Tres generaciones de rostros sonrientes, pero el mío ya no pertenece a esa familia.

Soy la nuera que ya no encaja, porque el hijo y yo estamos divorciados. Sin embargo, al igual que mi imagen estuvo colgada una vez encima de la repisa, mi corazón sigue estando allí.

¿Cómo renunciar a toda una familia de seres amados, cuando usted ha compartido su vida con ellos por tantos años? ¿Será posible mantener floreciendo ese amor cuando uno ya no es parte de la familia?

Atesore la historia familiar

Es posible que usted ya no tenga una relación estrecha con la familia de su ex cónyuge, pero si usted tiene hijos, éstos siguen siendo nietos, primos, sobrinas y sobrinos de sus ex parientes políticos.

Después de haber vivido juntos por años, no podemos olvidar los recuerdos que tenemos. Es importante recordar los buenos tiempos, disfrutar de las fotografías, conservar los regalos. Aunque algunos recuerdos serán dolorosos, aun ese dolor es un tesoro. Nos recuerda lo mucho que amamos.

Haga un esfuerzo por compartir esa historia con sus hijos. Ellos necesitan saber qué pasaba en las vacaciones de la familia, cuando eran pequeños; las cosas que acostumbraban hacer; las recetas transmitidas de una generación a otra; las historias del otro lado de la familia. Nuestros hijos necesitan valorar el legado de sus abuelos, y estar orgulloso de lo que son por ambas ramas del árbol genealógico.

Recuerde las fechas

Durante el tiempo que estuve casada, enviaba tarjetas en cumpleaños, en aniversarios y en otras fechas importantes. Cada mes buscaba la tarjeta correcta para un sobrino, una sobrina o mi suegro. No he olvidado esas fechas.

Cuando ponía las estampillas y sellaba cada sobre, hacía una oración por ese ex pariente. A veces las tarjetas eran respondidas. A veces el silencio hería. Pero a medida que los meses se convirtieron en años, esas tarjetas mantenía viva nuestra relación. Cuando volvíamos a vernos en funerales o en bodas, no éramos unos completos extraños.

Comparta a sus hijos

Independientemente de las circunstancias, sus hijos necesitan ser parte de la vida de sus ex parientes. Ellos fueron los primos con quienes jugaron, los adultos a quienes llamaban Tía o Tío.

Sólo porque usted y su cónyuge no comparten ya un hogar, no es razón para evitar que sus hijos se involucren con las familias. Los abuelos sufren profundamente cuando no pueden ver a sus nietos. No sea usted la causa de ese dolor.

Asegúrese de incluir vacaciones, fines de semana y reuniones especiales en las condiciones de la custodia de los hijos. Esto mantendrá una sensación de normalidad en la vida de ellos, y evitará que usted se regodee con pensamientos de venganza.

A veces será difícil compartir su hijo o su hija, pero todo lo del divorcio es difícil. No hay ninguna necesidad de castigar a sus hijos manteniéndolos alejados del amor de sus parientes.

Mantenga una actitud positiva

La comunicación con sus ex suegros debe mantenerse positiva. Ya sea que les llame por teléfono o les envíe un correo electrónico, ése no es el momento para hablar mal de su ex cónyuge. Éste es hijo o hija de esas personas, y así como usted ama y protege sus hijos, ellos deben apoyar los suyos.

A usted no le corresponde justificar su lado de la batalla. El divorcio tiene, por definición, dos lados. No importa lo mucho que usted quiere que su ex suegros sepan la verdad, no es tarea suya demostrarles que usted tenía la razón. Es al ex cónyuge a quien le corresponde decir la verdad a su familia.

Incluso si la falta no fue suya, amar a los ex parientes políticos incluye aceptar la culpa, confiar su reputación a Dios y apoyarse en Su gracia para perdonar y seguir amándoles. No es justo, pero, por otra parte, el divorcio tampoco lo es. Tomar la decisión de mantener una actitud positiva, ayudará a mantener abierta la comunicación de modo que, cuando vuelva a reencontrarse con ellos, podrá sentirse bien al respecto.

Siga orando

Así como oraba por ellos cuando eran parte de mi familia, todavía lo hago cuando mis sobrinos tienen que tomar una decisión.

Orar por sus ex parientes políticos es la forma más alta de amor que podrá usted demostrarles. Eso forma un triángulo entre usted, ellos y el Dios todopoderoso. La oración crea un vínculo espiritual que nunca puede ser dañado por la terminación de un matrimonio.

El apóstol nos dio la mejor enseñanza para amar a los ex parientes políticos: "[El amor] todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Co. 13:7).

Cuando seguimos nutriendo la relación con nuestra familia anterior, elegimos vivir en esperanza. Aprendemos a soportar y sobrellevar las consecuencias del divorcio con dignidad. Experimentamos la gracia maravillosa de Dios, que cubre y sana nuestras heridas.

A pesar de que ya no formo parte de la familia que está en la repisa de la chimenea, sigo amando a la familia que dejé atrás. Y, en ese acto de amor, comienzo a sanar.


martes, 3 de noviembre de 2015

Que Significa que DIOS ES QUIEN QUITA Y PONE REYES





Pastor
Claudio Freidzon
“El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos”. Daniel 2:21
La Biblia tiene orientación y consejo para todos los temas cotidianos y nada escapa al control soberano de Dios. En el orden gubernamental las personas se esfuerzan para alcanzar una posición de relevancia, pero por más esfuerzos humanos, por más recursos y por mas preparación, Dios es quien quita y pone reyes.
“Por mí reinan los reyes y los príncipes determinan justicia. Por mi dominan los príncipes y todos los gobernadores juzgan la tierra”. Proverbios 8:15
En toda la historia de la humanidad y el desarrollo de las naciones, hemos visto surgir y caer poderosos imperios que parecían depender de la voluntad y el poder de hombres determinados a gobernar por su ambición y sus caprichos. La Palabra de Dios pone en evidencia el juego de intereses, pero hay que entender que aunque se desborden las pasiones y lleguemos a perder la perspectiva de la realidad, siempre gobernará el que Dios ha determinado.
“Él hace según su voluntad en el cielo, y en la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?”
. Daniel 4:34-35
No olvidemos que Dios tiene control sobre el futuro de las naciones y que el poder que ejerce un gobernante sobre una nación es impartido por Dios; pero su eficiencia dependerá del uso que se le de a ese poder. “
Es abominación para los reyes cometer iniquidad, porque con justicia será afirmado el trono”.
Proverbios 16:12 Es evidente que a pesar de que podamos tener visiones distintas, Dios es quien inclina el corazón de los hombres para que elijan al gobernante que ya ha sido señalado por el Cielo. “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo”. Génesis 50:20
“Todo lo que Jehová quiere, lo hace, en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos”. Salmos 135:6
Esta serie de versiculos contienen mucho que considerar. Esto no deja duda alguna que todas las personas en la tierra—“todo ser,” y esto incluye a los Cristianos—deben someterse a las “autoridades superiores,” porque ellos son “ordenados por Dios.”
El oponerse a ellos, dice Dios, es oponersele…a Dios.”
¡Esto es muy serio!
Dios pregunta, “¿Quieres pues, no temer la autoridad?” Muchos no lo están—¡pero ellos DEBIERÁN ESTARLO!
Los Cristianos le hacen honor a quien merece honor—le pagan los impuestos (tributo)—se someten al gobierno, y “Pagad…lo que debéis” a todos los que están en autoridad.
Esta no es la forma en que la mayoria de las personas se comportan en la tierra hoy día. Sin embargo, estas son las palabras del mismo Creador Dios.
Fíjese que a los Cristianos no se les está diciendo que le teman al hombre en el cargo, sino “a la posición,” que tienen estos hombres. Solo porque tienen este poder con permiso de Dios, entonces es verdaderamente el poder de Dios al que le debemos temer. Esto no debe ser ninguna confusión.
Porque
“Él hace según su voluntad en el cielo, y en la tierra, y no hay quien detenga su mano, y le diga: ¿Qué haces?”
. Daniel 4:34-35

viernes, 30 de octubre de 2015

Él Transforma tu vida para para brillar






A nadie le gusta pasar por momentos malos, ni la idea de que las cosas nos salgan mal, pero es parte de nuestro desarrollo emocional y espiritual.

Para levantar una construcción se necesita ladrillo, cal, cemento y arena, ahora bien, ¿que pasaría si tratara de unir los ladrillos solo con arena? No se pegarían; ¿y si trato de unir nada mas con cal? tampoco sirve, todo caería en segundos, entonces lo lógico sería preparar los elementos con las medidas correctas para una buena y fuerte construcción, así es nuestro andar en la vida. Como dice el refrán: "Una de cal y una de arena". Muchas veces hemos pasado por momentos de alegría y otros de tristezas, esperamos que la vida sea todo de color de rosas sin espinas, pero parte de nuestro crecimiento y madurez se debe al haber experimentado golpes, lagrimas, fracasos y pérdidas.

Somos hechuras de Dios Efesios 2:10

“Vamos en aumento como la luz de la aurora”. Si nos hubiera sido todo fácil, si tuviéramos todo servido, o nos guardarían dentro de una cajita de cristal para que nadie nos lastime y no sabríamos lo que es un dolor, pues seriamos personas, casi sin sentimientos porque no pudimos experimentar una falta.

Si fuera todo lo contrario y solo recibimos golpes, maltratos, sin ningún tipo de contacto físico ni palabras de afecto, sería atroz. Se ha comprobado que en niños que fueron abandonados y criados en orfanatos donde solo se le asistía para darle de comer e higienizarlos sin contacto físico, ni abrazos, ni caricias, estos niños sufren de una enfermedad llamado marasmo (apatía profunda), cuando son adultos no saben dar ningún tipo de afecto.“No se puede dar lo que no se tiene”.

A nadie le gusta pasar por momentos malos, ni la idea de que las cosas nos salgan mal, pero es parte de nuestro desarrollo emocional y espiritual.

Quizás te preguntes: ¿Dios quiere esto para mi vida? claro que no, pero por causa de nuestra naturaleza pecaminosa es necesario que pasemos por situaciones difíciles, porque tenemos que entender y aprender a tomar lo bueno y desechar lo malo, porque es parte del proceso de cambio para ir camino a la santidad, ya que en Su Palabra dice: "Sin santidad nadie verá al Señor".

También Dios nos dice que todas las cosas negativas, toda circunstancia no grata, todo, todo nos ayuda a bien (Romanos 8:28) y así vamos creciendo y madurando y va saliendo lo mejor de nosotros, es casi como ver a una oruga en su crisálida, ésta se va transformando lentamente hasta llegar a su máximo esplendor, y sale a luz esa hermosa mariposa que estaba escondida y envuelta de algo que lo ayudó a desarrollar y fortalecer su cuerpo, su vida misma, para luego tomar el vuelo… el destino que Dios marcó. Nuestra vida está escondida en Cristo y se revela día a día en la medida en que lo buscamos.

Cuando estamos abatidos por la vida, la mejor manera, rápida y segura de salir es desatando adoración a Dios, aunque te resulte difícil, pero es cuando más debemos de alabarlo, en las pruebas.

“En el colegio te dan una lección y luego te toman prueba, la vida te da pruebas y por cada prueba una lección”

Pero lamentablemente muchas veces en los peores momentos buscamos contar una y otra vez el mismo problema a personas que no son aptas para darte la salida que necesitas, éstas son como el equipo contrario de un campeonato de ping-pong, tú le lanzas la pelotita (tu problema) y te la devuelven con más fuerzas y la vuelves a tirar, y así te pasas la vida, sin encontrar respuestas, porque eliges tener una charla horizontal y no vertical. Si en la primera aparición negativa lanzas tu problema hacia arriba donde está Dios, ésta vuelve, pero transformada en solución. Entonces no juegues al ping-pong con tu problema, arrójalo bien lejos. Todo aquello que te aplasta, todo lo que no te deja avanzar, eso que te hace retroceder, y ni siquiera para tomar impulso vayas hacia atrás, siempre mira adelante que Jesús está con los brazos abiertos esperando y disfrutando cada paso que das hacia Él.

Así como se ríe en la vida también se llora y en todo momento dale gracias a Dios, porque detrás de las lágrimas hay una gran victoria y además sacarás provecho, habrás aprendido algo nuevo, habrás logrado empatía para ponerte en el lugar de aquellos que sufren, dolor de soledad, de desprecio, serás sensible al necesitado. La sensibilidad es buena cuando fuimos sanados y si la sabemos aplicar es para ser de bendición a los demás y entonces sabrás reír con los que ríen y llorar con los que lloran y esas lágrimas no caen al vacío, sino que una a una las recoge Dios y lo cambia en alegría y danza.

Cuando leo ese versículo tan corto pero tan profundo y tocante en Juan 11:35 “Jesús lloró” me imagino a Dios Padre cuando vio a su hijo derramar lágrimas, y me digo… "Cuando veo llorar a uno de mis hijos que ya son grandes se me desgarra el corazón, los abrazo, los contengo con mi amor y secan sus lágrimas en mi ropa, cuánto más Papá Dios que entregó a su Hijo y permitió que lo crucificaran por amor a la humanidad entera, creo que al verlo pasar por esa cruz de dolor estoy segura que Él también lloró y se desgarró, así como llora contigo cada vez que estás en tristezas y te abraza, te sostiene y enjuga tus lágrimas, te da nuevas fuerzas y te dice:

"Levántate hij@ mi@ y resplandece, que tu luz ha llegado, y la gloria del Señor brilla sobre ti". (Isaías 60:1) y avanza porque Yo estoy contigo, Yo te sostengo de mis manos, nada ni nadie te puede quitar el lugar, ni lo que te pertenece, porque es tuyo, nadie te va a separar de mi amor por ti. Si hoy estás pasando una situación bien difícil, Dios interviene, porque quiere restaurarte, libertarte y sanarte y entrega en tus manos la victoria y hará de ti una nación grande. Dios hoy desata un milagro en tu vida, créelo. 

lunes, 26 de octubre de 2015

Palabras para luchar por su matrimonio



Una mujer nos cuenta cómo la historia de un personaje poco conocido de la Biblia la ayudó a encontrar paz en medio de todas las experiencias difíciles maritales. Además, nos recuerda que Dios actúa de distintas formas y a su tiempo, y que debemos aprender a reconocer que solo él puede cambiar situaciones y personas.
Palabras para luchar por su matrimonio
«Me siento cansada de las luchas que tengo», me dijo mi amiga Cindy el otro día. «Mi esposo y yo tenemos tantos problemas últimamente —conflictos familiares, problemas de salud. Me despierto cada mañana y solo trato de poner un pie delante del otro».

Yo conozco ese sentimiento. Diecisiete años de matrimonio nos ha obligado a mi esposo y a mí a ponernos de rodillas incontables veces. Tengo guardada una caja de devocionales usados en una de las repisas del armario de mi habitación. Junto al teléfono, hay tarjetas gastadas con pasajes bíblicos escritos. Algunas veces, tengo tantas luchas que me pregunto si gastaré mi «cuota de gracia» con Dios. En algunas ocasiones, los problemas de la vida exprimen la alegría incluso de los matrimonios más fuertes. Las contrariedades financieras se multiplican; el doctor tiene malas noticias; incluso las continuas demandas de los hijos pueden agobiar a una pareja.

A menudo me preguntaba si la Biblia ofrecía algunas sugerencias prácticas para orar por los desafíos que mi esposo y yo enfrentábamos. Con toda honestidad, muchas veces buscaba en el Nuevo Testamento ya que nunca había sido una fuerte partidaria del Antiguo Testamento. Las historias de todos esos reyes que luchaban entre sí siempre me parecieron irrelevantes para mi vida.

Por eso, me sorprendí cuando un personaje poco probable del libro de 2 Crónicas: Josafat, rey de Judea, me ayudó en mi matrimonio. A pesar de que sus batallas eran en contra de naciones enemigas y de sus reyes, me di cuenta de que su enfoque nos ayudó a mi esposo y a mí a luchar en contra de las pruebas que enfrentábamos en el siglo XXI.

La oración comunal es poderosa

En 2 Crónicas 20, Josafat recibió la noticia de que un ejército enemigo estaba listo para atacar a Judá. Obviamente, esto alarmó en gran manera al rey. El miedo es una reacción normal —sea usted un soldado o una secretaria.

Josafat reunió a todos en Judá para orar y ayunar por la ayuda de Dios. Jesús nos instruyó a hacer lo mismo: «Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieron de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos» (Mt18.19–20).

Conozco a cinco parejas que dejarían de hacer cualquier cosa para orar por mi esposo y por mí en cuanto se lo pidamos. Entre estos amigos fieles hay misioneros que sirven en lugares como Etiopía y Nepal. A pesar de que existe una gran distancia entre nosotros, nos podemos contactar con ellos instantáneamente vía correo electrónico. Como sucede con mi esposo y conmigo, sé que para ellos orar por nosotros es como un privilegio.

De igual forma, intercambiar peticiones de oración ha sido un aspecto importante de los pequeños grupos de estudios bíblicos en los que hemos estado. Nuestra fe se fortalece a medida de que somos testigos de las muchas oraciones que han sido contestadas. Este hábito no sólo ha fomentado amistades más fuertes, sino que, cuando ha surgido una necesidad real, nos ha permitido ministrar a otras personas del grupo y a nosotros mismos como pareja.

Las parejas que intentan salir adelante sin el apoyo de otros cristianos renuncian a una fuente de animo y de comunidad que Dios creó para nosotros.

La fidelidad de Dios es verdadera

Después, Josafat guió a todos en una oración unida: «¿No eres tú Dios de los cielos?» (2 Cr 20.6). El rey necesitaba recordarle a su gente que Aquel a quien le estaban orando era todopoderoso y soberano.

«¿No echaste tú los moradores de esta tierra?» (v. 7). El rey recordó lo que Dios había hecho por ellos en el pasado. Capítulos enteros de la Biblia están llenos de historias acerca de la intervención de Dios cuando las situaciones parecen no tener esperanza. Sólo cuando mi esposo y yo reflexionamos acerca de la forma en la que Dios había respondido a nuestras oraciones anteriores, fuimos capaces de confiar en él para nuestro futuro.

Nuestro amigo Paul es un dentista que tiene que jubilarse antes de tiempo debido a una artritis reumática. Con tres hijos aún en edad escolar, las implicaciones de su enfermedad son inciertas. Le pregunté a su esposa como estaban arreglándoselas para el futuro incierto. Ella me respondió que estarían más juntos que nunca.

«Una noche nos quedamos viendo un álbum de fotos», me dijo. «Nos dimos cuenta de todas las veces en las que Dios solucionó las cosas por nosotros. Si Dios ha estado en nuestro matrimonio hasta ahora, sé que estará con nosotros mañana».

Faltan fuerzas

«¡Oh Dios nuestro!» —suplicó Josafat en el versículo 12— «…en nosotros no hay fuerza contra grande multitud que viene contra nosotros…». Josafat admitió que no tenía las fuerzas para enfrentar los desafíos que estaban ante él. Algunas veces Dios permite que ciertas situaciones surjan en el matrimonio por esta misma razón.

Cuando mi esposo, Al, y yo nos casamos, mi sueño era mudarnos a un pequeño pueblo después de que él completara su educación. Al tenía otras aspiraciones. Sólo cuando detuve mi incesable campaña y le pedí a Dios que trabajara en nuestro futuro, vi como los deseos de mi esposo cambiaban gradualmente. Sin embargo, primero tuve que admitir que ¡yo no podía hacer nada para cambiarlo!

«No sabemos qué hacer» —prosiguió el rey— «y a ti volvemos nuestros ojos ». Aquí es donde Josafat cambió la atención del pueblo. Quitó sus ojos de la crisis y adoró a Dios. Sinceramente, esta acción contradice mi tendencia natural. Tiendo a dar vueltas en la cama cuando estoy irritada y eso mantiene a mi esposo despierto. Sin embargo, pocos problemas se resuelven a la una de la mañana. Hasta hace poco aprendí que es mejor dejar que Al duerma, mientras yo paso esas horas de la madrugada adorando a Dios.

Las oraciones de alabanza y adoración no manan naturalmente cuando me siento ansiosa o distraída. He encontrado de gran ayuda usar las palabras de otros cuando las mías no fluyen fácilmente. Los Salmos son excelentes versículos para empezar, y un viejo himno de la iglesia es un buen recurso para tener a mano. Aun cuando admito mi incapacidad para orar como debiera, Dios me muestra el camino a través de aquellos que han ido antes que mí.

La respuesta de Dios vendrá a su tiempo

Por medio de un sacerdote, Dios le hablo a Josefat: «No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande». ¿Porque? «Porque no es vuestra la guerra, sino de Dios» (v. 15). El final de la historia prueba esto. Cuando el ejército de Judá llegó hasta el campo de batalla, encontraron solo cuerpos que yacían por todas partes. Sus enemigos se destruyeron entre sí, y Josafat y ¡su gente no tuvieron que pelear del todo!

No quiero decir que con un poco de oración todos los problemas se resolverán. Algunas veces debemos esperar pacientemente a que Dios dirija las situaciones que llevan a las respuestas. Como un experto jugador de ajedrez cuyas movidas no son rápidamente discernidas por su oponente, Dios a menudo arregla los eventos y las circunstancias que sólo pueden entenderse en su retrospección.

Cuando mi vecina Claire aceptó a Cristo durante un almuerzo de oración, oró por su esposo para que él también se convirtiera. Claire nunca imaginó que un cambio inesperado en el trabajo de su esposo lo pusiera en contacto con un anciano de la iglesia donde ella asistía. A pesar de que su esposo aún no ha hecho una decisión por Cristo, Claire ha visto como su corazón se ha suavizado con respecto a las cosas espirituales gracias a que la amistad con este hombre ha crecido. Ella sabe que Dios escuchó su oración y que se ha dedicado a su causa.

Cuando pedimos con fe y sin ninguna duda (Santiago 1.6), Dios nos hace conscientes del camino que él esta preparando. Nos damos cuenta de que él está más que dispuesto en ayudarnos a enfrentarnos a los desafíos maritales. La batalla no es sólo en contra de las situaciones que vivimos; sino también de la capacidad que tienen estas para hacernos caer. Satanás gustosamente usaría estas circunstancias para destruir la confirmación y la unidad de nuestro matrimonio. Sólo a través del poder de la oración tenemos los recursos para pelear con este enemigo.

Mientras intercedo todos los días por mi relación con Al, encuentro la fuerza que necesito para marchar en esta batalla por mi matrimonio.

Donna Doornik, oradora y escritora, vive con su familia en California. Título del original: Fighting Words. Copyright © 2004 por el autor o por Christianity Today International/Marriage Partnership magazine. Usado con permiso

lunes, 19 de octubre de 2015

No Te Rindas No está muerto quien pelea.





Todos, en algún momento de la vida, hemos sentido que todo está perdido; que no tenemos ninguna oportunidad para salir adelante. Seguro que no falta el “amigo” que, con una falsa cara de dolor, nos diga que lo siente mucho pero que no lo intentemos, que ya no hay nada que hacer. Frente a esas situaciones tenemos dos posibilidades bien claras y definidas:
1. Nos damos por venidos y entregar todas nuestras “armas” diciendo que nada hay que hacer. Esta es una posibilidad que muchos asumen, declarándose vencidos antes de salir al último asalto. Esa opción nos deja amargados, tristes y derrotados. Es una decisión que nos deja con la pregunta interior de qué hubiera pasado si hubiéramos intentado un último esfuerzo. No es extraña este tipo de actitudes en una sociedad que predica el facilismo, la magia y teorías que invitan a alcanzar el éxito o el triunfo sin el esfuerzo necesario. Es fácil tomar la decisión de dejarse vencer por la situación, pero es difícil aceptar las consecuencias que se derivan después.

2. Dar la batalla con todas las fuerzas y luchar con la seguridad que todo se puede revertir y que toda adversidad se puede vencer. Para ello hay que prepararse, elegir la mejor estrategia y luchar con todas las fuerzas. Es la decisión de ir a la batalla a dar lo mejor. Por supuesto que estamos arriesgándonos, porque uno va a la pelea sabiendo que es posible que salgamos derrotados; pero y qué, igual perderemos si no lo intentamos. Pero hay una diferencia entre estos que nos se mueren hasta que se mueren, y los que no pierden los partidos hasta que se acaban.

Te propongo que no te desanimes frente a las adversidades, que no creas que ya estás perdido, que seas capaz de ceñirte como un valiente y enfrentar esa adversidad –por muy difícil que parezca- con la certeza de que vas a vencer. Puedes darte por vencido, puedes tirar la toalla pero, insisto, hay diferencias entre perder sin intentarlo o perder dando la batalla. Por eso saca fuerzas de desde dentro y date cuenta que puedes hacer lo mejor. Creo que debes trabajar sobre tres confianzas fundamentales para toda batalla:
1. Confía en ti mismo, para ello debes tener claro que eres una persona con las aptitudes que se requieren para la batalla, sabiendo que Dios ha puesto en tu corazón muchos talentos que no puedes despreciar. Esa confianza en ti se debe manifestar en una actitud decidida y constante.

2. También hay que confiar en aquellos con quienes hago equipo. Siempre necesitamos ayuda y es necesario creerle al otro. Saber que igual que yo, los que me rodean tienen valores, aportan cosas importantes, son talentosos. En la vida no sólo basta con lo que hago, siempre necesito un aporte más que yo mismo no puedo dar. Y en mi equipo hay quienes tienen esa ayuda oportuna que requiero.

3. Y, claro, una confianza plena y total en Dios. Él es el Dueño de la vida, y nos da su ayuda siempre. Ayuda que implica nuestro esfuerzo y no es mágica. Estoy seguro de que con esas confianzas y un plan de trabajo inteligente y real, podremos revertir todas las situaciones difíciles que tenemos; y si no tendremos la satisfacción de haber dado todo, esto no nos quita el dolor de la derrota, pero nos da un fresquito que nos hace sentir mejor.

Eso fue lo que les dije a los jugadores de Junior el martes antes del partido. Ellos, que son auténticos guerreros, lo creyeron e hicieron de ese partido una experiencia de triunfo que los junioristas no van a olvidar pues forma parte de las leyendas que tendrán para contar a sus hijos. Ahora no toca a nosotros mostrar que también podemos dar la batalla y ganarla; de tal manera que podamos sonreír. Creo en ti y estoy seguro que puedes hacer lo mejor. Ánimo.

lunes, 12 de octubre de 2015

Viviendo sin miedo al futuro





Una clave para leer toda la historia de salvación es Promesa-cumplimiento. Dios siempre está prometiendo algo que sirve para jalonar al pueblo, y siempre lo realiza con su poder. Sabiendo que Dios no se agota en el cumplimiento sino que siempre se genera otra promesa que seguirá guiando el caminar de su pueblo. Estoy seguro que el sentido de estas promesas es darnos seguridad frente al futuro que siempre se nos muestra tan enigmático y nos produce mucho temor. De hecho la pregunta ¿Qué nos traerá el mañana? Siempre nos persigue y nos hace sufrir, porque de alguna manera nosotros no podemos garantizar que el tiempo futuro será lo mejor para cada uno de nosotros. No lo podemos garantizar y esa es una condición humana que tenemos que aceptar. Los que tenemos fe estamos seguros que Dios si lo puede hacer: El nos garantiza que en nuestra vida habrá bendición y que si lo seguimos saldremos adelante en todas las batallas, las adversidades, las derrotas y las enfermedades que tengamos que vivir. El Dios de la promesa, el Dios único y verdadero que se ha revelado plenamente en Jesús de Nazaret, nos asegura actuar con fuerza y poder en nuestras vidas, eso es lo que llamamos promesas. “…porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros con Silvano y Timoteo les predicamos, no fue un sí y un no, ya que en él se cumplió el sí; en efecto, en él todas las promesas de Dios cumplieron el sí, y así nosotros por Él respondemos amén…” (2Corintios 1,19-20). Eso es lo que hoy te quiero comunicar a ti, que me lees en este momento: Tú confías en un Dios que cumple su promesa y que te ha prometido felicidad y plenitud. Eso sí, tú tienes que vivir según la Palabra que El te ha revelado y asumiendo la propuesta existencial que Él te ha hecho (Juan 14,6). Desde esta actitud existencial tenemos que enfrentar la vida. No podemos temerle al futuro ni podemos vivir presos del miedo que la incertidumbre nos ocasiona. Tener fe nos debe hacer vivir confiados en Dios. Una fe que no nos da la paz suficiente para enfrentar el presente con dedicación, inteligencia, compromiso y saber que el futuro será bendición, no nos sirve. Una fe que no nos salve del sin-sentido, del no saber que nos va a suceder es inútil, pero una fe que no nos comprometa con el presente y no nos haga luchar y dar lo mejor de cada uno, es alienación. En esa tensión tenemos que vivir nuestra relación con Jesús. Tengamos claro, nosotros no estamos confiando en algo que probablemente se va a cumplir, sino que tenemos la certeza de la fe que todo eso es una realidad en Jesús, el hijo de Dios. Es por eso que hoy quisiera que experimentaras la tranquilidad y la serenidad de saberte amado y bendecido por quien es el Dueño de todo, aún del tiempo, y que no permitirá que nada te destruya y te deje sin posibilidades. No es una acción mágica, es una acción que exige nuestro esfuerzo y nuestro trabajo. No se trata de creer en las promesas y ya, me echo sobre la poltrona de la vida a esperar que Dios la cumpla. No. Se trata de luchar, de vivir en el amor, de hacer lo que Dios quiere que hagamos; así a veces tengas que enfrentar al “mundo” entero por hacerlo. Si luchas y vives a su manera verás su gloria y su poder. Meditar las promesas que Dios nos ha hecho tiene que ser motivo de alegría y de gozo en cada una de nuestras actividades, porque es la constatación que podremos salir adelante en cada una de las batallas que estamos teniendo por estos días. En vez de llorar o de lamentarte hoy tienes que pensar en que todas las promesas de Bendición que Dios te ha hecho son una realidad y la vas a disfrutar. Todo lo que venga será bendición y así lo vamos a vivir y a celebrar. No tengas miedo que Dios está a tu lado y su Gloria se derramara sobre ti. Animo. Hay que ser un verdadero luchador y tú lo eres. A confiar y a seguir adelante.

sábado, 10 de octubre de 2015

El Dios de la victoria, que está contigo en las derrotas






Saber presente a Dios en nuestra historia cuando las dificultades arrecian y la vida está complicada hasta el punto de parecer que no tiene sentido es muy difícil. ¿Cómo creer que Él nos protege y nos cuida pero nos está yendo mal y estamos siendo derrotados?, ¿cómo creer que me ama si estoy postrado enfermo en una cama?, ¿cómo creer que es bueno si los buenos sufren y los malos ganan? Así se lo dice Gedeón cuando el ángel del Señor le dice Dios está contigo: ¡El Señor está contigo, guerrero valiente! —Pero, señor —replicó Gedeón—, si el Señor está con nosotros, ¿cómo es que nos sucede todo esto? ¿Dónde están todas las maravillas que nos contaban nuestros padres, cuando decían: “¡El Señor nos sacó de Egipto!”? ¡La verdad es que el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado en manos de Madián! (Jueves 6,12-13) Tiene razón Gedeón ¿cómo así que Dios está con nosotros y nos está yendo así de mal? ¿Cómo es que nos ama? Parece lógica la conclusión de este juez de Israel: Dios nos ha desamparado. En los actuales momentos, alguno dirá: definitivamente Dios no existe. Esta es una de las tentaciones más fuertes que tiene el hombre: creer que la prosperidad, la fama, el poder, la estupenda salud, son garantías de la presencia de Dios o que su ausencia es signo de su abandono. Como si a Dios se le midiera en esas experiencias materiales. Dios tienes que ser mucho más que eso. Dios está presente en todos los momentos de la vida y lo está para que seamos felices. La única manera de creer en Dios es ser capaz de trascender a las situaciones inmediatas que se viven. Si nos quedamos en ellas, te aseguro que creer no va a ser posible. Es necesario que ubiquemos la situación en un proyecto mayor, que es nuestra historia de salvación, y que entendamos que debe tener un sentido y una razón en ese proyecto. No podemos mirar sólo las situaciones difíciles, sino que debemos pensar en perspectiva. Si no le encontramos el sentido a esa situación que estamos viviendo, seguro nos va a hacer sufrir más de lo debido y muy probablemente viviremos una crisis de fe innecesaria. ¿En qué me hace crecer esta situación? ¿Qué valores se están fortaleciendo en esta batalla? Creo que esas preguntas te ayudan a comprender el sentido de esas situaciones. No creo que se trate de sufrir por sufrir. Eso implicaría un Dios cruel que no es aquel que se nos ha revelado en la Palabra. “Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que le aman…”. (Romanos 8,28). Tenemos que estar seguros de que si estamos metidos en una situación tan difícil es porque algo hay que aprender. No creo que sea enteramente casual. También es posible que algo hayamos hecho para estar en esa situación, muchos de esos problemas nos los buscamos. O puede que se trate de nuestra condición humana –somos de barro y no de acero- y por eso nos enfermamos y tenemos que lidiar con la posibilidad de la muerte física. Para ello necesitamos aprender a confiar en que Dios nunca nos abandona y a tener una buena experiencia de oración. Estoy seguro de que no hay mejor actitud en éstas situaciones difíciles que luchar con todo y confiar en el Señor que todo lo puede. Me gusta meditar lo que el ángel del Señor le responde a Gedéon ante su duda, no entra en una discusión filosófico-teológica sobre Dios y dsus manifestaciones sino que le dice: El Señor lo encaró y le dijo: —Ve con la fuerza que tienes, y salvarás a Israel del poder de Madián. Yo soy quien te envía. (Jueces 6,14). Sí claro, ten la certeza que Él te ha enviado y sal a luchar. No te quejes más. No te regodees en el dolor. No busques ser víctima. Tienes la fuerza de Dios en tu corazón, sal a luchar, a vencer y a dar lo mejor de ti. Estoy seguro de que lo lograrás, como lo logro Gedeón quien derrotó a los Madianitas.

martes, 6 de octubre de 2015

Superando adversidades





Superando adversidades

Los seres humanos muy pocas veces nos detenemos a reflexionar a cerca de nuestra tarea ante las dificultades que, a diario, se nos presentan. A veces nos convertimos en expertos en volver más complicada la vida misma. De hecho la vida tiene muchos afanes que si no existiesen la vida sería un tanto aburrida, pues no ejercitaríamos esa capacidad de resolver las diferentes situaciones adversas de la vida. No digo que los problemas hacen la vida más divertida, pues eso sería un despropósito, lo que quiero es que cada uno de nosotros pueda ir más allá del problema mismo; es decir, las dificultades se te presentan como retos para resolver, la tarea no es volver más complicada la situación, sino darle solución. Eso requiere que en primer lugar te llenes de calma y no caigas en el desespero al que a veces nos llevan las situaciones, a que mires las posibles soluciones. Tu madurez y, quizás, tu experiencia, juegan un papel importante, pues tendrás que tomar el camino más acertado para llegar a una solución satisfactoria del problema. No soy el único ser humanos con dificultades, esto no quiere decir que “a mal de muchos consuelo de tontos”, ni mucho menos; pero ese es el primer principio para la solución de las dificultades, pues estas deben ser resueltas, no se trata de dejar las dificultades allí como si estas no existieran, ¡hay que resolverlas!, eso es un hecho. Esta reflexión quiere llevarnos a un cambio de actitud ante la realidad de los problemas que encontramos a diario. Quizá esta no es la última palabra a cerca del modo cómo vamos a darle solución a las diferentes dificultades que hallamos a diario, pero, sí es un buen punto de partida para revisarnos y tratar de ser actores mesurados sin dejarnos llevar por el afán y la desesperación. Si la dificultad no nos pertenece; pero sí nos afecta, debemos tener presente que somos “actores externos”, que entramos a colaborar para dar solución a la dificultad, porque no es nuestro problema. Si no tenemos claro estos puntos seguramente actuaremos de manera equívoca y nos adentraremos en un abismo mental bastante difícil, que nos lleva a considerar que el mundo se nos vino encima y que no hay solución posible. Eso no es cierto, pues estas dotado de las capacidades necesarias para resolver las situaciones que a diario se te presentan. Verás que es necesario tener fe en Dios, nadie puede objetar esto; es necesario que impulsado por esa fe, puedas creer en ti mismo, en que de verdad cuentas con las herramientas necesarias para resolver las situaciones adversas de la vida. Dios está contigo, eres hechura de sus manos, te ha dotado de lo necesario para salir adelante, no equivoques el camino pues a veces los actos humanos equivocados tienen consecuencias poco agradables. Dios está contigo y te ha dado lo necesario para ser feliz.

sábado, 3 de octubre de 2015

PASAJES BIBLICOS PARA VENCER LA TENTACION






1 Corintios 10:13  No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

Mateo 5:27-30
27 Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.28 Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.29 Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.30 Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

1 Pedro 2:11  Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

Romanos 8:13  porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.

Romanos 6:12   reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;

 1 Corintios 6:13  Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.

 Gálatas 5:17  Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

El Perdón- Para Meditar





La falta de perdón, un engaño  para mantenerlo encadenado


"Más bien, sed bondadosos y misericordiosos los unos con los otros, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo."
La práctica del perdón

En el camino que lleva a la reconciliación hay un paso fundamental: el perdón. Es el sello que rubrica el final de una disputa y constituye el ingrediente más distintivo del cristiano en cualquier conflicto. El perdón está en el corazón mismo del Evangelio. Todo el mensaje cristiano gira alrededor del perdón de Dios a través de la cruz de Cristo y nos impele a nosotros, como discípulos suyos, a ofrecer o a suplicar perdón allí donde sea necesario. Fallar u obedecer en este punto viene a ser un test básico de nuestra madurez cristiana.

La fuerza del perdón...

Guardar rencor hacia quien nos ofendió se convierte en una carga difícil de soportar. Conforme pasa el tiempo, se torna más pesada. Nos roba la paz. Lleva a que nuestras acciones y pensamientos estén volcados hacia el ofensor. El resentimiento toma forma. Se convierte en una sombra que nos sigue a todas partes.

Olga Lucía experimentó esta situación pero decidió liberarse. Lo hizo en una forma inusual. Perdonó a quien le causó el daño. Pudo recurrir a la venganza –muchos lo habrían hecho—pero sabía que no era el camino indicado. Por el contrario, habría agravado el asunto.

El apóstol Pablo enfrentó una situación similar. Pese a sus desvelos por ayudar al prójimo y predicar la Palabra de Dios, alguien en particular se empeñaba en tornarle la vida imposible. Lo difamaba. Desconocía su autoridad. Cuestionaba su ministerio. ¿Qué hizo Pablo?¿Cuál fue su reacción?¿Qué camino tomó? Las respuestas a este y otros interrogantes, las hallamos en la segunda carta a los Corintios, capítulo dos, versículos del cinco al once. A partir de ese texto, podemos aprender varios principios de vida cristiana práctica.


El rencor abre las puertas al mal...

¿Quién gana cuando odiamos a alguien?¿El reino de Dios acaso?¿P por el contrario el mal? Por supuesto, guardar resentimiento y rencor sólo favorece al reino de las tinieblas como advierte el propio apóstol Pablo: “...para que Satanás no gane ventaje alguna sobre vosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones”(versículo 11).  Al perdonar, le cerramos las puertas al diablo y a todas sus estratagemas.

La decisión de asumir el perdón es suya y nada más que suya. Nadie puede obligarle. Es una decisión personal. Pero puede estar seguro de que, si lo hace, será liberado de una pesada carga que le impide crecer como cristiano y como persona... ¡No se arrepentirá!¡Pídale al Señor Jesucristo esa fuerza que necesita para perdonar...!


Destruyendo al Enemigo
Se cuenta que cierto emperador chino, cuando le avisaron que en una de las provincias de su imperio había una insurrección, dijo a los ministros de su gobierno y a los jefes militares que lo rodeaban:

- Vamos. Seguidme. Pronto destruiré a mis enemigos.

Cuando el emperador y sus tropas llegaron a donde estaban los rebeldes, él trató afablemente a éstos, quienes, por gratitud, se sometieron a él de nuevo. Todos los que formaban el séquito del emperador pensaron que él ordenaría la inmediata ejecución de todos aquellos que se habían sublevado contra él; pero se sorprendieron en gran manera al ver que el emperador trataba humanitariamente y hasta con cariño a quienes habían sido rebeldes. Entonces el primer ministro preguntó con enojo al emperador:

- ¿De esta manera cumple vuestra Excelencia su promesa? Dijisteis que veníamos a destruir a vuestros enemigos. Los habéis perdonado a todos, y a muchos hasta con cariño los habéis tratado.

Entonces el emperador, con actitud generosa, dijo:

-Os prometí destruir a mis enemigos; y todos vosotros veis que ya nadie es enemigo mío: a todos los he hecho mis amigos.

Las Sanguijuelas

Se cuenta una historia acerca de un viajero que recorrí­a las selvas de Burma con una guí­a. Llegaron a un rí­o ancho y poco profundo, y lo vadearon hasta el otro lado. Cuando el viajero salió del rí­o, muchas sanguijuelas se habí­an prendido del torso y las piernas. Su primer instinto fue agarrarlas y quitárselas, pero el guí­a lo detuvo, advirtiéndole que si se arrancaba las sanguijuelas, estas dejarí­an pedazos finí­simos bajo la piel que luego le producirí­an infecciones.

La mejor manera de quitarse las sanguijuelas del cuerpo, aconsejó el guí­a, era bañarse en un bálsamo tibio por algunos minutos. El bálsamo penetrarí­a en las sanguijuelas y estas se soltarí­an del cuerpo del hombre.

Cuando otra persona nos ha herido en gran manera, no podemos arrancarnos la ofensa y esperar que se vaya toda amargura, rencor y sentimiento. El resentimiento aun se esconde bajo la superficie. La única manera de llegar a ser verdaderamente libre de la ofensa, y perdonar a otros, es empaparse uno en el baño tranquilizador del perdón que Dios ofrece. Cuando uno por fin comprende la amplitud del amor de Dios en Jesucristo, el perdón a otros fluye de modo natural.


La Importancia del Perdón
En un descuido, un elefante le pisó una patita a la hormiga con la que conversaba amigablemente.
- !Ay! - gritó la hormiga - !Ten cuidado donde pisas!
- !Oh! Lo siento. Perdóname - dijo el elefante.
- Con disculpas no se arreglan las cosas. Mira mi patita.
- Por favor, discúlpame. Fue sin querer - suplicó el elefante.
- !No! - gritó la hormiga - Eres un grandote torpe y no mereces mi amistad.

El elefante, fastidiado de pedir disculpas, dijo: "Bien, aquí­ termina nuestra amistad". Aplastó a la hormiga y siguió solo su camino.

Moraleja: Cuando una persona condena a otra y se niega a perdonarla, termina aplastada por el peso de su propio resentimiento.

Jesús dijo: "Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre" (Marcos 7:15).

Es cierto que pueden lastimarte, ofenderte o defraudarte, pero, si de tu corazón brotan el rencor, los deseos de venganza, los juicios de condenación, estos contaminarán tu alma. Matarán tu vida espiritual robándote la paz, la alegrí­a y la comunión con el Señor.

Si acudes a la presencia de Dios, Él sanará tu corazón quebrantado. Allí­ tendrás que decidirte a perdonar y renunciar a todo juicio que levantaste. Ese perdón es el que te sana, te liberta y restaura la comunión gozosa con Dios.

No dejes que el resentimiento te aplaste. ! Acude a los brazos de Cristo!

Milagro En El Rí­o Kwai


En la segunda guerra mundial, los soldados escoceses fueron forzados por sus captores japoneses trabajar en los rieles del ferrocarril en la selva. Por el mal trato de los japoneses, el comportamiento de los soldados escoceses habí­a degenerado a un estado bárbaro. Pero una tarde algo pasó. Se habí­a perdido una pala.

El soldado japonés encargado se enfureció y demandó que se produzca la pala o él harí­a quien sabe qué. Cuando nadie en el escuadrón se movió, el oficial sacó su pistola y amenazó matar a todos en ese momento. Fue obvio que el oficial estaba hablando en serio.

Fue cuando un hombre tomó un paso hacia el frente. El oficial guardó su pistola, tomó una pala y golpeó al hombre hasta que falleció.

Después, los sobrevivientes escoceses tomaron al hombre muerto con sí­ mismos para hacer el segundo chequeo de las herramientas. Esta vez encontraron que no se habí­a perdido la pala. La verdad es que alguien no contó bien la primera vez.

El asunto corrió por todo el campamento un hombre inocente estaba de buena voluntad el sacrificar su vida por los demás. Este incidente tuvo un efecto profundo en los escoceses. Los soldados empezaron a tratar a los demás como si fueran hermanos. Cuando los aliados victoriosos entraron, los sobrevivientes, esqueletos humanos, se pusieron en fila al frente de sus captores y, en vez de atacarles, insistieron, "No más odio. No más matanza. Lo que necesitamos ahora es el perdón".

 

Perdonar.....antes que sea tarde


Mi hermano Oscar y una chava llamada Gaby, eran súper amigos, se llevaban súper bien y se estimaban mucho. Llevaban una amistad bien padre, sin embargo surgió un pequeño desacuerdo entre ellos y se enojaron. Oscar siempre ha sido muy orgulloso, yo lo conozco bien. A Gaby parecí­a no importarle, pero de vez en cuando me preguntaba por él, se dejaron de hablar por un largo tiempo. Yo le estuve diciendo por mucho tiempo a mi hermano que le pidiera perdón, pero no me hizo caso, no me escuchó.

Pasó un mes, hasta que fui a hablar con Gaby, claro que ella tampoco querí­a pedirle perdón a Oscar, pero la hice comprender que una amistad vale mucho, muchí­simo, y que no por una tonterí­a iba a terminar. Estuve un tiempo platicando con Gaby, y me prometió que al dí­a siguiente la iba a ver en mi casa platicando con mi hermano. Me quedé súper contenta, pues por fin, todo iba a marchar como antes. Al otro dí­a Gaby no apareció por la casa, y me sentí­ decepcionada.

Al dí­a siguiente por la mañana cuando papá leí­a el periódico, le preguntó a Oscar: "¿Tú, no eras amigo de una Gabriela Rocha? Oscar contesto: "era, ¿por qué?" y cuando me acerqué a ver el periódico... me enteré de que Gaby habí­a sido violada y asesinada a media cuadra de mi casa, el dí­a que me habí­a prometido venir. Estoy segura de que vení­a a pedirle perdón a Oscar. Mi hermano no tuvo palabras qué decir aquel dí­a, faltó a la escuela, estuvo todo el dí­a encerrado en su cuarto, sin comer, sin hablar, sin dormir... Yo lloré como nunca en mi vida, creo que Oscar también, pero no dejó que nadie lo viera llorar. Por siempre lamentará la muerte de Gaby, y yo por siempre voy a recordar esta horrible experiencia en mi vida.

El pedir perdón no es sí­mbolo de debilidad, y el saber perdonar es una caracterí­stica de quien acepta al prójimo tal y como es. Hay que saber pedir perdón, y más aún, hay que saber perdonar.

Los Dos Hermanos

Si en verdad prestan mucha atencion leyendo este ,les va a llegar al corazon


No hace mucho tiempo, dos hermanos que viví­an en granjas adyacentes (o sea, sus terrenos y fincas coligaban) cayeron en un conflicto. Este fue el primer conflicto serio que tení­an en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo maquinaria e intercambiando cosechas y bienes en forma continua. Nunca habí­an tenido un problema. Pero esta larga y beneficiosa colaboración terminó repentinamente.

Comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta llegar a ser una diferencia mayor entre ellos, hasta que explotó en un intercambio de palabras amargas seguido de semanas sin hablarse Una mañana alguien llamó a la puerta de Luí­s. Al abrir la puerta, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. "Estoy buscando trabajo por unos dí­as", dijo el extraño: "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí­ en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso". - "Si", dijo el mayor de los hermanos, "Tengo un trabajo para usted. Mire al otro lado del arroyo aquella granja, ahí­ vive mi vecino, bueno, de hecho es mi hermano menor. La semana pasada habí­a una hermosa pradera entre nosotros y el tomo su tractor y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Bueno, el pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero yo le voy a hacer una mejor".

¿Ve usted aquel montón de tablas y madera junto al granero? "Quiero que me construya una cerca, una cerca de dos metros de alto, no quiero verlo nunca jamás. " El carpintero le dijo: "Creo que comprendo la situación. Muéstreme donde están los clavos y la pala para hacer los hoyos de los postes y le entregare un trabajo que lo dejara satisfecho."

El hermano mayor le ayudo al carpintero a reunir todos los materiales y dejo su finca por el resto del dí­a para ir por algunas cosas al pueblo. El carpintero trabajo duro todo el dí­a midiendo, cortando, clavando. Y ya al atardecer, cuando Luí­s regreso, el carpintero justo habí­a terminado su trabajo. El granjero quedo con los ojos completamente abiertos, no podí­a creer lo que estaba viendo. ¡No habí­a ninguna cerca de dos metros! En su lugar habí­a un puente -¡un puente que uní­a las dos granjas a través del arroyo!- Era una fina pieza de arte, con todo y barandales.

En ese momento, su hermano menor, vino desde su granja y abrazando a su hermano le dijo: "¡Eres un gran tipo Luí­s, mira que construir este hermoso puente después de lo que te he hecho y te he dicho!". Estaban en su reconciliación los dos hermanos, cuando vieron que el carpintero tomaba sus herramientas y se alejaba "¡No, espera!", le dijo Luí­s al carpintero. "Quédate unos cuantos dí­as mas. Tengo muchos proyectos para ti" "Me gustarí­a quedarme", dijo el carpintero, pero tengo muchos puentes mas que construir"

Perdonados


Un cierto rico escocés habí­a prestado en vida mucho dinero a varias personas. Siendo que era muy considerado, trabaja con cariño a sus deudores y cuando se daba cuenta de que era imposible que le pagaran, poní­a debajo de la cuenta su firma junto con las palabras: "Perdonado".

Después de su muerte, su esposa se dio cuenta que era mucho el dinero que amparaban las notas perdonadas y se dio a la tarea de cobrarlas. Tuvo que principiar juicios legales hasta que el juez; al examinar uno de estos casos le preguntó:

--Señora, ¿es esta la firma de su esposo?

--Sí­ contestó ella--, de eso no hay duda.

--Entonces dijo el Juez no hay nada que obligue a estas gentes a pagar cuando el mismo esposo de usted ha escrito la palabra "Perdonado".

Si Cristo nos ha perdonado nuestros pecados, en vano se ufana el diablo por traérnoslos a la memoria. "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.