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jueves, 5 de noviembre de 2015

Como Mantener Vivo el Amor dentro de las Familias Fracturadas






La foto de la familia, cuelga sobre la chimenea: padres, hijos y abuelos. Tres generaciones de rostros sonrientes, pero el mío ya no pertenece a esa familia.

Soy la nuera que ya no encaja, porque el hijo y yo estamos divorciados. Sin embargo, al igual que mi imagen estuvo colgada una vez encima de la repisa, mi corazón sigue estando allí.

¿Cómo renunciar a toda una familia de seres amados, cuando usted ha compartido su vida con ellos por tantos años? ¿Será posible mantener floreciendo ese amor cuando uno ya no es parte de la familia?

Atesore la historia familiar

Es posible que usted ya no tenga una relación estrecha con la familia de su ex cónyuge, pero si usted tiene hijos, éstos siguen siendo nietos, primos, sobrinas y sobrinos de sus ex parientes políticos.

Después de haber vivido juntos por años, no podemos olvidar los recuerdos que tenemos. Es importante recordar los buenos tiempos, disfrutar de las fotografías, conservar los regalos. Aunque algunos recuerdos serán dolorosos, aun ese dolor es un tesoro. Nos recuerda lo mucho que amamos.

Haga un esfuerzo por compartir esa historia con sus hijos. Ellos necesitan saber qué pasaba en las vacaciones de la familia, cuando eran pequeños; las cosas que acostumbraban hacer; las recetas transmitidas de una generación a otra; las historias del otro lado de la familia. Nuestros hijos necesitan valorar el legado de sus abuelos, y estar orgulloso de lo que son por ambas ramas del árbol genealógico.

Recuerde las fechas

Durante el tiempo que estuve casada, enviaba tarjetas en cumpleaños, en aniversarios y en otras fechas importantes. Cada mes buscaba la tarjeta correcta para un sobrino, una sobrina o mi suegro. No he olvidado esas fechas.

Cuando ponía las estampillas y sellaba cada sobre, hacía una oración por ese ex pariente. A veces las tarjetas eran respondidas. A veces el silencio hería. Pero a medida que los meses se convirtieron en años, esas tarjetas mantenía viva nuestra relación. Cuando volvíamos a vernos en funerales o en bodas, no éramos unos completos extraños.

Comparta a sus hijos

Independientemente de las circunstancias, sus hijos necesitan ser parte de la vida de sus ex parientes. Ellos fueron los primos con quienes jugaron, los adultos a quienes llamaban Tía o Tío.

Sólo porque usted y su cónyuge no comparten ya un hogar, no es razón para evitar que sus hijos se involucren con las familias. Los abuelos sufren profundamente cuando no pueden ver a sus nietos. No sea usted la causa de ese dolor.

Asegúrese de incluir vacaciones, fines de semana y reuniones especiales en las condiciones de la custodia de los hijos. Esto mantendrá una sensación de normalidad en la vida de ellos, y evitará que usted se regodee con pensamientos de venganza.

A veces será difícil compartir su hijo o su hija, pero todo lo del divorcio es difícil. No hay ninguna necesidad de castigar a sus hijos manteniéndolos alejados del amor de sus parientes.

Mantenga una actitud positiva

La comunicación con sus ex suegros debe mantenerse positiva. Ya sea que les llame por teléfono o les envíe un correo electrónico, ése no es el momento para hablar mal de su ex cónyuge. Éste es hijo o hija de esas personas, y así como usted ama y protege sus hijos, ellos deben apoyar los suyos.

A usted no le corresponde justificar su lado de la batalla. El divorcio tiene, por definición, dos lados. No importa lo mucho que usted quiere que su ex suegros sepan la verdad, no es tarea suya demostrarles que usted tenía la razón. Es al ex cónyuge a quien le corresponde decir la verdad a su familia.

Incluso si la falta no fue suya, amar a los ex parientes políticos incluye aceptar la culpa, confiar su reputación a Dios y apoyarse en Su gracia para perdonar y seguir amándoles. No es justo, pero, por otra parte, el divorcio tampoco lo es. Tomar la decisión de mantener una actitud positiva, ayudará a mantener abierta la comunicación de modo que, cuando vuelva a reencontrarse con ellos, podrá sentirse bien al respecto.

Siga orando

Así como oraba por ellos cuando eran parte de mi familia, todavía lo hago cuando mis sobrinos tienen que tomar una decisión.

Orar por sus ex parientes políticos es la forma más alta de amor que podrá usted demostrarles. Eso forma un triángulo entre usted, ellos y el Dios todopoderoso. La oración crea un vínculo espiritual que nunca puede ser dañado por la terminación de un matrimonio.

El apóstol nos dio la mejor enseñanza para amar a los ex parientes políticos: "[El amor] todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta" (1 Co. 13:7).

Cuando seguimos nutriendo la relación con nuestra familia anterior, elegimos vivir en esperanza. Aprendemos a soportar y sobrellevar las consecuencias del divorcio con dignidad. Experimentamos la gracia maravillosa de Dios, que cubre y sana nuestras heridas.

A pesar de que ya no formo parte de la familia que está en la repisa de la chimenea, sigo amando a la familia que dejé atrás. Y, en ese acto de amor, comienzo a sanar.


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