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Versículos para no perder la fe en tiempos difíciles







Dios es bueno

Nahum 1:7 – Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia y protector de los que en Él confían.


A pesar de las circunstancias no debemos dudar de la bondad de Dios, al contrario, debemos seguir confiando en su cuidado y amor. Incluso cuando Dios permita que atravesemos situaciones que no son de nuestro agrado, debemos refugiarnos en Él, confiar en su protección.








La salvación de los justos viene del Señor; él es su fortaleza en tiempos de angustia.

(Salmo 37:39)


Dios te sustenta en la hora de dificultad. Si amas a Dios y le has dedicado tu vida a él, Dios cuidará de ti aun en medio de los problemas más grandes. Confía en Dios. Él es poderoso y te ayudará a superar las adversidades.

Dios está con nosotros

Isaías 41:10 – «Así que no temas, yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y ayudaré, te sostendré con mi diestra victoriosa»


Si tenemos la presencia de Dios no debemos angustiarnos. Él nunca nos dejará solos, es más grande y poderoso que todos los problemas que podamos tener. En tu mente debes tener claro que el poder de Dios y su grandeza puede con todo, en su mano victoriosa nada puede salir mal.




Recuerda que Dios ha prometido estar con nosotros cada día de nuestras vidas. Confía en su abundante bondad y promesa.


Dios nos da su paz

Juan 14:17 – La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden.


Hablar de paz no solo es referirse a la ausencia de conflictos bélicos; pero, la paz que menciona la Biblia va mucho más allá: significa bienestar, seguridad y totalidad en todos los aspectos de nuestras vidas. La angustia en tiempos difíciles va estar presente, pero nunca nos olvidemos de las promesas de Dios.


Dios nos equipa para vencer

2 Timoteo 1:7 – Dios no nos ha dado un espíritu de timidez, sino de poder, amor y dominio propio.


Dios nos capacita para enfrentar las situaciones más difíciles de nuestras vidas, nos llena del Espíritu Santo. Debemos ser valientes, usar las herramientas que Él nos ha dado; dar pasos firmes y asertivos.